César Duarte: Juez y parte.

César H. Duarte Jáquez.

César H. Duarte Jáquez.

Cada vez que los chihuahuenses pensamos que el gobernador de Chihuahua, César Horacio Duarte Jáquez ya había llegado al límite del cinismo, viene a restregarnos en la cara que en ese aspecto -como en muchos otros- no tiene límites.

Y es que con la reciente aprobación (Decreto 1364/16) ‘fast track’ de la creación de la Fiscalía Especializada Anticorrupción que quedará en manos del Ejecutivo, se ha concretado la mayor de las burlas de la administración duartista. Claro está que de no ser porque César Duarte se ha encargado de borrar la división de poderes, esto no hubiera sucedido. Dicho en otras palabras, sin la complicidad de cuatro (de los cinco) diputados integrantes la Comisión de Justicia del Congreso del Estado de Chihuahua, la iniciativa enviada por el propio Gobernador -tan solo quince días- antes, no hubiera sido aprobada en los absurdos términos en que se hizo.

Definitivamente el Congreso del Estado (con la alevosa aprobación previa de 4 integrantes la Comisión de “Justicia”) no debió dejar que la Fiscalía Anticorrupción dependa de quien actualmente está acusado penalmente por presuntos actos de corrupción, pero gracias al sometimiento del Poder Legislativo sí se pudo. Y cómo no había de poderse, si desde la toma de protesta como gobernador, César Duarte lo advirtió claramente: “el poder es para poder”.

César DuarteEl caso es que con la aprobación de la iniciativa de César Duarte, se puso al mandatario estatal en dos posiciones incompatibles en el campo de la procuración e impartición de la justicia; es decir, como “juez y parte”; en este caso, para el combarte a la corrupción. De ahí que no pocos usuarios de las redes sociales (al enterarse de esta nueva burla) hayan manifestado su descontento utilizando otra frase popular: “La iglesia ha quedado en manos de Lutero”. Para ilustrar mejor lo que realmente significa haber dejado a la Fiscalía Especializada Anticorrupción en manos del Poder Ejecutivo (entiéndase “de César Duarte”), cito lo dicho por el candidato a la gubernatura de Chihuahua, Javier Corral Jurado: “es como si al Chapo Guzmán lo pusieran al frente de los organismos antidrogas.”

Y no hace falta tener dotes de adivino para saber lo que Duarte pretende su “genial” iniciativa (ya aprobada). Basta con contestar una simple pregunta: ¿Recuerda qué pasó luego de que el presidente Peña Nieto le pidió a Virgilio Andrade (prácticamente en el mismo momento que lo nombró titular de la Secretaría de la Función Pública) que realizara una investigación sobre el presunto -pero evidente- conflicto de intereses relacionado con la “casa blanca”? Por si usted no lo recuerda, aquí se lo decimos: no existió conflicto de interés y la “casa blanca” es un caso “legalmente” cerrado.

Es así, con esta nueva muestra de lo que es el cinismo en su máxima expresión, que se corrobora que el sexenio de César Duarte será recordado por haber sido gobierno en el que el ejecutivo se ha asumido como poder único y absoluto que ahora -con la ayuda de los diputados (excepto los del PAN)- exhibe que en Chihuahua no se respeta la división de poderes porque éstos están sometidos la voluntad del ejecutivo; o sea, a la voluntad de César Horacio Duarte Jáquez.

En fin, lo hecho hecho está, y por lo pronto Chihuahua, líder en la tasa de incidencia en corrupción (según la más reciente Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental realizada por el INEGI), tendrá una Fiscalía Anticorrupción dependiente del principal corrupto y corruptor que hay en nuestro estado.

Concluyo en esta ocasión con lo dicho alguna vez por el escritor y clérigo franciscano de origen español, Antonio de Guevara: “El buen juez no ha de torcer las leyes a su condición, sino torcer su condición conforme a las leyes.”

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