La indiferencia de César Duarte.

César H. Duarte Jáquez

César H. Duarte Jáquez

A pocas horas de que iniciaran los festejos del 15 de septiembre, y con pleno conocimiento de lo que podría suceder al aparecer en el mega-balcón que se mandó construir hace dos años, el gobernador de Chihuahua, César Duarte Jáquez declaró que los abucheos “ni le van ni le vienen”.

Según lo dicho por César Duarte, él no le saca a los gritos de sus detractores, pero no se le hace justo que por unos cuantos se eche a perder la fiesta.

Lo anterior, no es otra cosa más que la confirmación de que a César Duarte le resulta indiferente lo que piensen y/o sientan los chihuahuenses; peor aún, todo aquel que se atreva a manifestar su desacuerdo por la forma en que ha estado gobernando, se convierte en detractor o desestabilizador del estado.

César Duarte no ha entendido que le deben “ir y venir” todas las manifestaciones del pueblo. TODAS, no solo aquellas que alimentan su obeso ego. Preocuparse y ocuparse de los descontentos de los ciudadanos es parte de su responsabilidad como Gobernador Constitucional del Estado de Chihuahua.

Dice César Duarte que no es justo que por unos cuantos se eche a perder la fiesta. Y entonces yo me pregunto: ¿Y sí es justo que por una sola persona (que es él) nuestro estado tenga una deuda multimillonaria que tendremos que pagar los chihuahuenses? ¿Es justo que por unos cuantos que votaron por él, los demás tengamos que estar soportando al peor gobernador que ha tenido Chihuahua? Que no se le olvide a Duarte que él es Gobernador gracias a un mayoría “relativa”; es decir, si sumamos a los que no acudieron a las urnas, a los que votaron por otro candidato, y a los que anularon la boleta electoral en 2010, “su mayoría” en realidad se convierte en “unos cuantos”.

No oigoIndependientemente de que solo unos cuantos lo hayan elegido como gobernador, al momento de asumir el encargo como gobernador asumió también la responsabilidad de gobernar para todos, no sólo para los que le echan porras.

Duarte también dice que no le van ni le vienen los abucheos; y entonces nacen otras preguntas: ¿por qué cuando andaba de candidato no dijo que no le iba ni le venía si votaban por él? ¿Acaso Duarte está aceptando que sólo en tiempo electoral “cuenta” lo que quiere, piensa y siente el pueblo?

“Si le entramos de lleno a los penales, si le entramos de lleno contra los grupos del crimen organizado, claro que no le saco a los gritos de mis detractores”, dijo César Duarte sin cuidar siquiera las formas, poniendo en la misma balanza a los chihuahuenses de bien que ejercen su derecho a la libre manifestación de las ideas, y a los delincuentes y miembros de crimen organizado.

IndiferenciaNo es la primera vez -ni será la última- que el Gobernador demuestra tanta indiferencia y desprecio por quienes no están dispuestos a besar su mano; y sin temor a equivocarme, puedo asegurar que la altanería con la que actúa irá en aumento porque el descontento de los chihuahuenses cada día es mayor, y porque tenemos un gobernador que no está dispuesto a aceptar -y mucho menos a corregir- sus errores.

Concluyo en esta ocasión con lo dicho alguna vez por el ingeniero, escritor y poeta colombiano, Jorge González Moore: “La indiferencia es el apoyo silencioso a favor de la injusticia […] Terrible es que la gran mayoría de injusticias suceden por franca indiferencia.”

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